viernes

Ultima luna

Llegó ese momento del año. Estoy con mis amigos, reunidos en círculo, en blancos sillones lounge, las llamas de la fogata nos aclimatan, todos hechos bolita para no sentir ni un poco la ausencia de calor que bajo la luna se siente aún mas; de fondo, una canción de Reik, proseguida de una canción de Matisse que muy pocos sabían, pero como yo, la cantan a todo pulmón. Hay un entrecruce de miradas de todos con todos, recojo mi melena para poder observarlos mas fijamente, recordando que estoy a casi nada de dejar de ver tales rostros día con día y escuchar esas melódicas voces que durante un par de años me hicieron reír a carcajadas y vivir momentos extraordinarios. Me da un no se qué, no se por qué, creo que la idea de que algunas personas solo cruzaron en mi camino para dejarme buenos recuerdos y enseñanzas y no para quedarse en mi vida me pone un poco melancólica. Siento alegría, plenitud y me siento viva con estas personas. Cada vez que observo a alguien me pregunto como fue que esa persona logró tal esencia en mi vida, como alguien que no conoces ni un poco puede convertirse como una palabra de diccionario, tal vez es insignificante en el diccionario ya que hay muchas otras palabras, pero si tú la buscas, siempre tendrá un gran significado. Cuando sale una canción que todos conocen y la comienzan a entonar se siente un vibra que nos hace saber que aunque todos tomemos caminos diferentes, siempre estaremos ahí para recordarnos como lo que fuimos, una familia.

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